Immanuel Wallerstein en Pensadores Contemporáneos

Sala Mexicana “Ernesto de la Torre Villar”, de la Biblioteca Nacional de México (CU)
Emisión: 23 enero, 2019
Duración: 55 min.

Contenido compartido por TV UNAM


Pensadores Contemporáneos, una serie de TV UNAM y Síntesis

Immanuel Wallerstein recibió en 1989 el título Honoris Causa por la UNAM, quien se define a sí mismo como científico-histórico social. Wallerstein fue presidente de la Asociación Internacional de Sociología y profesor investigador en la universidad de Yale. Dirigió sus investigaciones más relevantes hacia la construcción histórica de las Ciencias Sociales. En esta charla con el investigador y politólogo John M. Ackerman habla de su trilogía El Moderno Sistema Mundial que sigue creciendo. De su innovadora teoría que ha transformado totalmente la manera de ver a la sociedad política global y las ideas que plantea para el futuro

Immanuel Maurice Wallerstein (Nueva York, 1930- 2019)

Referente del pensamiento crítico. Historiador, sociólogo y economista, fue uno de los científicos sociales más importantes de nuestro tiempo. Profesor de Sociología hasta su jubilación en Binghamton University, SUNY, donde dirigió, hasta 2005, el Fernand Braudel Center for the Study of Economies, Historical Systems and Civilizations, asimismo profesor visitante en universidades de todo el mundo y presidió, durante la década de los noventa, la Gulbenkian Commission on the Restructuring of the Social Sciences. Poseedor de múltiples doctorados honoris causa, entre su vasta producción intelectual destacan: «Movimientos antisistémicos» (1999, junto con Giovanni Arrighi y Terence K. Hopkins), «Capitalismo histórico y movimientos antisistémicos. Un análisis de sistemas-mundo» (2004), «El universalismo europeo. El discurso del poder» (Siglo XXI de España, 2007) y «El moderno sistema mundial» (3 vols., Siglo XXI de España).

Fue el fundador de una corriente de investigación que, recogiendo aportaciones como la procedente de la escuela de los Annales de Fernand Braudel o la teoría de la dependencia de la CEPAL, ejerció a partir de 1974 un notable impacto en las ciencias sociales, en el pensamiento crítico y en una creciente capa de activistas de los movimientos sociales. Estimulado por su propia experiencia en contacto con los movimientos anticoloniales (fue testigo directo, por ejemplo, de la proclamación del Estado independiente de Ghana en 1957), desarrolló su teoría del “sistema-mundo” en cuatro volúmenes, en los que comenzaba analizando la agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo europea en el siglo XVI para concluir con las consecuencias de la Revolución Francesa y “el liberalismo centrista triunfante” hasta 1914.

Más de Immanuel Wallerstein

En El capitalismo histórico explicó cuál había sido el propósito que guió esa enorme y enriquecedora contribución a la sociología histórica:

“Lo que me parece urgente, la tarea a la que se ha consagrado en cierto sentido la totalidad de mi obra reciente, es ver el capitalismo como un sistema histórico, a lo largo de toda su historia y en su realidad concreta y única”.

Su rechazo a limitarse al marco del Estado-nación y a la sociedad nacional, o a la separación formal entre política, economía, estructura social y cultura, le llevó a buscar un marco de interpretación que superara esos compartimentos estancos para poder “comprender el mundo en que vivimos”.

Por eso se esforzó por analizar el sistema-mundo moderno como una economía-mundo capitalista “cuya combinación da cuenta de sus procesos, todos los cuales están interrelacionados entre sí”: el mercado, las empresas, los Estados, las unidades domésticas, las clases y los grupos de estatus. En ese marco general se conforma una “geocultura” en la que actúan distintas ideologías, movimientos sociales y ciencias sociales, y en donde se refleja la tensión entre universalismo, por un lado, y racismo (escribió, por cierto, con Etienne Balibar Raza, nación y clase) y sexismo, por otro.

El sistema-mundo

Quizás en su Análisis del sistema-mundo se encuentre la más sintética explicación de los orígenes y las tesis principales que sustentan esta teoría.  Así como la respuesta a las críticas que recibió de otras corrientes, incluida la marxista.

Justamente allí resaltaba cuáles eran para él “los tres puntos de inflexión importantes del sistema-mundo moderno”:

  • el largo siglo XVI,
  • la Revolución Francesa de 1789
  • y la revolución mundial de 1968

De esta última diría que, pese a su derrota política, “presagió la larga fase terminal del sistema-mundo moderno en que nos encontramos y que socavó la geocultura liberal centrista que mantenía al sistema-mundo unificado”.

Su rechazo al eurocentrismo fue otra de sus constantes a lo largo de su vida, lo que llevó a estudiar a pensadores como Frantz Fanon (en 2009 nos ofreció una reflexión interesante sobre los dilemas en torno a la violencia, la identidad y la lucha de clases que veía en su obra), o a dialogar y colaborar con otros como Aníbal Quijano, continuador de la obra de José Carlos Mariátegui en América Latina, asumiendo la crítica del “lado oscuro de la modernidad”, la colonialidad del poder.

Espera más estrenos de la serie Pensadores Contemporáneos, aquí.

Fuente: El País, TV UNAM, Siglo XXI España

Agradecimientos:
TV UNAM, Síntesis

D.R. © UNAM 2019

Categoría: Entrevistas
Área de interés: Derechos humanos, Historia
Serie: Pensadores Contemporáneos